El poeta quiso sacar la hambruna de sus poemas
Quiso sacar también el frio y los moretones,
Los pañuelos blancos y las cajas de vino
No quiso despedirse de los llantos ni de las ventanas
Pues estas palabras metafóricas y siniestras
Le dieron larga vida a sus poemas
Se libró de los llantos y de las risas
Y de las telas de los pantalones más poéticos
El poeta eliminaba fragmentos y versos
Sacaba de sus poemas las materias muertas,
Los vejestorios infértiles de las palabras secas
Enemistado de ellas creyó matarlas
Pensó que sus manos estrujaron la hoja junto al poema
Pero el pálpito de sus poemas y de sus palabras poéticas
Secas y muertas, pero poéticas, lo siguieron
Durante sus sueños y sus muertes
Y durante el destierro del inconsciente
Y de los minutos de drogas y de sexo
El pálpito de las palabras dejaron de arruinarle la vida
Y tuvo que revivirlas sintiéndose fracasado



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